lunes, 24 de septiembre de 2012

MICAELA BASTIDAS

LA HEROINA MÁS GRANDE DEL PERU

Lee atentamente el siguiente texto. Cuando se trata de hablar de nuestras mujeres heroínas, indiscutiblemente tendremos que colocar en primer lugar, en primer plano, a doña Micaela Bastidas, pues ella fue la primera mártir de la grandiosa lucha por nuestra independencia. Su abnegación, sacrificio y martirio constituyen un orgullo y un ejemplo para todos los peruanos. Con su sacrificio, Micaela escribió una hermosa página de la historia nacional. Primero, porque con su condición de madre, sostuvo valor y coraje al presenciar la ejecución de su hijo Hipólito, y segundo, porque al enfrentarse a la muerte, volvió a demostrar su gran valentía.
El 4 de noviembre de 1780 Túpac Amaru dio a conocerlos motivos del movimiento. Desde ese momento Micaela participó de la causa de la revolución, reuniendo contingentes de campesinos, arengándoles y dándoles a conocer las causas de levantamiento. Y cuando su esposo tenía que movilizarse a diferentes lugares, ella no vaciló en ponerse al frente de las tropas para rechazar los ataques realistas, y de esta forma guió a las huestes revolucionarias cuantas veces fue necesario. También llevaba refuerzos y abastecimientos a su marido
En el Archivo histórico de Sevilla se conservan numerosas proclamas y edictos redactados por ella. En esos documentos se puede apreciar su espíritu patriótico y revolucionario. Uno de estos documentos decía así: Que nuestra fe se guarde con el mayor acotamiento y veneración, la que hemos de llevar adelante, y si fuera posible, morir por ella, respondo con toda distinción a los ministros de Jesucristo... que en nuestra tropa brille la insignia de la Santa Cruz en monteras y sombreros... que esta proclama, después de publicarse, se fijen la puerta de mi casa en Tungasuca...Vencido por una infidencia más que por los 16,000 hombres que lo combatieron, Túpac Amaru y su familia fueron entregados a las tropas del feroz visitador Arreche. Micaela Bastidas fue sometida a interrogatorios mediante torturas, pero la heroína supo resistirlas con admirable entereza
se condena a Micaela Bastidas a la pena de muerte. Será arrastrada antes con una soga en el cuello, con los pies y manos atados y un pregonero publicará sus delitos. Se le someterá a la pena de garrote, cortándole antes la lengua. Luego se le colgará en una horca y luego su cuerpo será descuartizado. Su cabeza será llevado al  Cerro Piccho, un brazo a Tungasuca, otro brazo a Arequipa, una de sus piernas a Carabaya y el resto del cuerpo al cerro Piccho, donde será quemado justamente con su marido. Además perderá todos sus bienes.
Se le dio a conocer la sentencia pero ella igual la recibió con entereza. Fue ejecutada a la vista de su esposo y sus hijos. Era el 18 de mayo de 1781. La sangre que derramó Micaela fue semilla de nuevas revoluciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario